¿Por qué incomoda tanto que alguien no haga nada? Hoy, el aburrimiento es un acto que hace sospechar. Me he dado cuenta de que nos hemos convertido en nuestros propios “vigiladores”, huyendo de un vacío que es el único lugar donde todavía podemos escucharnos.
En este episodio de Limiar, reivindico nuestro derecho al bostezo. Regreso a aquellos almacenes de alimentación donde el silencio me enseñó a leer lo que tenía ante mí y lo que no, y a las tardes de arena en uñas y pelo, donde la espera obligada para “hacer la digestión” era la tutora de mi imaginación.
No hago una oda a la pasividad, sino una crítica a nuestra distracción neurótica. Cuando apago el ruido que me rodea, lo que queda no es la nada: es un estruendo. Escucha conmigo este Limiar para descubrir qué ocurre cuando intentamos dejar de ser productivos.
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