Hay días de vacaciones que parecen destinados a desaparecer en cuanto volvemos a casa. Un mercadillo, un paseo bajo el calor, una comida improvisada y unas horas en la playa. Nada que, en principio, parezca digno de convertirse en recuerdo.
Pero a veces basta con aparcar el coche y levantar la mirada.
En julio, durante unos días en Álora, un viaje a Benalmádena llevó a Fidel hasta las puertas de un Tívoli abandonado. La noria oxidada, detenida en el tiempo, le hizo recordar otro verano, más de veinte años atrás, cuando Patricia y él todavía eran novios y miraban el mundo desde aquellas cabinas.
Después llegó la playa. Y con ella Salobreña, Torrenueva, los madrugones de su abuelo Francisco para conseguir sitio, su madre buscando el sol, su padre en el agua y su hermano Juan compartiendo aquellos juegos infantiles que entonces parecían eternos.
También estaban sus hijas. Ya no son aquellas niñas que se metían en el agua para jugar con su padre. Ahora empiezan a descubrir que el sol, quizá, tiene más interés que otras cosas.
Dos meses después, en septiembre, aquel día sigue dando vueltas en su cabeza.
Porque aquel baño no fue solamente un baño.
Quizá fue una forma inesperada de encontrarse con todos los que han formado parte de su vida… y con el niño que todavía queda dentro.
Escucha este nuevo episodio de Limiar y acompáñanos en ese viaje. Un viaje que empieza en un mercadillo de Benalmádena y termina, muchos años atrás, dentro del agua.
Para escuchar la canción a la que alude Fidel en el podcast, puedes hacerlo a través del siguiente enlace a Spotify.
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